lunes, 7 de abril de 2014

EL DESARROLLO EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA

En los primeros años de vida del niño ocurren cambios estructurales en el cerebro que se acompañan de extraordinarios progresos en las distintas áreas de la conducta: sensorio-motriz, emocional, intelectual y social. Algunos de estos progresos merecen destacarse. 
La individuación: durante los primeros años de vida, cada niño se desarrolla como un individuo único y diferente de los demás. La construcción del “yo”, instancia psíquica con la cual el niño toma conciencia de sí mismo y puede interactuar con la realidad. 
El desarrollo del lenguaje, la aventura intelectual más trascendente de la vida: el lenguaje es lo que nos hace humanos, lo que nos permite simbolizar el mundo, lo que nos posibilita pensar. 
Los conocimientos recientes nos hacen saber que los seres humanos miramos y comprendemos el mundo a través del lenguaje, y que éste condiciona totalmente esa mirada. ¿Qué factores influyen en este proceso? El desarrollo del niño es el resultado de la interacción entre un programa genético transmitido por los padres y el medio ambiente en que el niño vive. Ambas variables se interrelacionan por una única vez para crear así un ser irrepetible. Dado que el programa genético es algo que no puede ser modificado, importa saber de qué manera influyen los factores ambientales para poder así promover un desarrollo positivo en este período tan sensible de la vida. Los principales factores son: un vínculo afectivo regular, continuo y permanente entre el niño y otra persona. Es lo que llamamos el amor maternal, que también puede ser brindado por un familiar o cuidador. Es esencial que sea siempre la misma persona; en caso contrario, la construcción del vínculo se hará más difícil. Un contacto físico íntimo y frecuente entre el bebe y la madre (o persona a cargo). Una alimentación adecuada, comenzando por la lactancia los primeros seis meses de vida, que contribuye también al fortalecimiento del vínculo made-hijo. La instauración de límites, para que pueda ser luego un ciudadano respetuoso de las leyes. La presencia de estímulos afectivos, audiovisuales, intelectuales y, sobre todo, del lenguaje. Para que tengan algún impacto en el desarrollo del niño, los estímulos deben tener un sentido afectivo. El juego del niño con sus padres es una forma muy importante, eficaz y placentera de estimularlos. La estimulación del lenguaje resulta de una importancia crucial. Una de las formas que tenemos para estimular el lenguaje es la lectura. Debemos promover en los niños pequeños el amor por el libro y la lectura. A ellos les fascina que les cuenten cuentos, y la lectura por parte de los padres, aun desde los primeros meses de vida, es una práctica eficaz, constructiva y confortante.

Por Horacio Lejarraga

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